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Harry Potter y el misterio de la hora perdida

Antiguamente uno anotaba la hora de una reunión en una agenda de papel: “9:30 día 12 de marzo, reunión de coordinación...", llegaba el cambio de hora se ajustaba el reloj y eso era todo. La tinta no se borraba ni reescribía mágicamente dejando 10:30 en el papel, al menos no en nuestro mundo muggle. Pero cada vez tenemos más magia tecnológica en nuestro mundo, la señora J.K. Rowling nos acostumbró a pinturas que se mueven y noticias interactivas.

La hora como un parámetro

En Chile en estos momentos coordinar una reunión, usando tecnología por supuesto, es un caos. Coordinamos con un amigo una reunión almuerzo para las 13:00, él despacha la citación para las 13:00, con su móvil Android, coordinado con Google Calendar. Mediante una intrincada red de transacciones llega a mi empresa, que usa Microsoft Exchange, y de ahí mediante un servidor BES a mi Blackberry. ¿El resultado de toda esta coreografía de interoperabilidad?