fábulas

La Nariz del Emperador

Por muchos años, una pregunta inquietaba a los súbditos del Imperio. Todos querían saber el largo de la nariz del Emperador. Por supuesto, ser sorprendido observando de cerca el rostro del Emperador, o peor aún, sosteniendo una regla cerca de él, sería una provocación y falta gravísima, cuyo castigo inmediato sería la muerte. Pero muchos estaban curiosos, al punto que un grupo de sabios se reunió para encontrar el método de obtener la respuesta, y este es el modo en que lo lograron.

Sopa de piedras

Eran tres soldados que volvían de una larga guerra. Tras varios días de camino la vista de una aldea alegró sus corazones, tenían la esperanza de al fin probar un plato caliente. La gente del pueblo se encerró en sus casas, la guerra y los saqueos les habian enseñado a esconder lo poco que tenían. Los soldados sólo consiguieron una olla grande y agua. Se instalaron en el centro del pueblo prendieron fuego y echaron tres piedras a la olla.