El fin de semana que nunca tuve
Esta semana eliminé dos servicios que tenía suscritos, usualmente tengo suscripciones anuales, de servicios como Dropbox, o Microsoft 365. Este último lo contraté hace varios años mientras mis hijos estudiaban, y la verdad es que lo mantuve por inercia.
Hoy pasa que no solo te dan ganas de eliminar estos servicios, por lo caro que se han puesto, sino que también porque ya no los necesitas. En mi caso todo lo que me entregaban estos servicios lo reemplazo con Claude. Estoy tentado de decir que la única suscripción de software como servicio que necesito es Claude.

El futuro que no vi venir en 2005. (Foto de Pavel Danilyuk, tomada de Pexels)
Hay un ejercicio que muchos hacen con Claude, descargan sus informes bancarios y de uso de tarjeta de crédito, se lo pasan al modelo y descubren (descubrimos), que estamos gastando un dineral en suscripciones que apenas usamos, o de frentón dejamos de ocupar.
Si has vivido bajo una piedra, y no lo has hecho, te animo a hacerlo ya. Y si no sabes cómo hacerlo, entonces tengo la solución para ti, una invitación. Pero tendrás que esperar un rato (si eres impaciente, haz click acá).
Lo que hemos aprendido es que estas empresas de software como servicio (SaaS), nos estaban tratando como la proverbial rana sumergida en agua hirviendo. Lentamente fueron subiendo el precio sin que nos diéramos cuenta. Y no fue hasta que empezamos a sentirlo, tras un ejercicio activo, que dijimos que ya era suficiente.
Otra cosa que está pasando, es que nosotros, los desarrolladores de software, siempre hemos pensado: “esto lo podría reemplazar por una aplicación propia, trabajando varios fines de semana”. Pero nunca tenemos esos fines de semana libres.
Programar es algo que toma tiempo. Implica diseñar, escribir el código, probar, validar con el usuario final (en este caso ti mismo), desplegar en alguna infra (o crear un instalador para que lo puedas usar en tu computador personal).
La IA nos ha permitido acortar ese tiempo: algo que tomaba varios fines de semana a lo largo de varios años se puede convertir, esta vez sí, en un proyecto de fin de semana.
Hace 21 años no podía sospechar eso. Yo no creía que llegaría a ver el surgimiento de la IA durante mi vida. En 2005 yo empecé este blog con el fin de compartir mis ideas, explorar y aprender, sobre la naturaleza del software. Había decidido que construir (o desarrollar) software sería a lo que me dedicaría en la vida, y en aquel año ya llevaba entre 18 y 19 años programando.
Ya no recuerdo muy bien cuándo fue que empecé a programar, si 1985 o 1986. En una pequeña Sinclair ZX-81. Ese mismo año participé en un proyecto para construir una interfaz turística interactiva. Desplegábamos un mapa de nuestra región del país (la segunda región, o de Antofagasta como se llama hoy). El dibujo lo hicimos a mano sobre una hoja cuadriculada y después escribimos un largo programa en que le pasamos los puntos para que los desplegara uno por uno (después lo simplifiqué para que usara un mecanismo de dibujo vectorial).
En 1987 o 1988 ya estaba recibiendo dinero por mi trabajo, y me servía para pagar mis estudios. Usaba Turbo Pascal y con eso construí sistemas para mi primer cliente, el dueño de una ferretería. Varios años después asesoré a la organización de ferreterías fundada por ese mismo señor, para que construyeran un clon modernizado del sistema que él llevaba usando desde aquella época.
Estudiaba y trabajaba, y me uní a un grupo de compañeros de universidad, como socio en su empresa de desarrollo de software. Curiosamente el primer trabajo con ellos implicaba escribir un manual de usuario. Encontré un libro sobre cómo escribir un manual de usuario en la biblioteca de la universidad, y escribí un manual de lujo. Combiné mis dos pasiones, escribir y programar.
El resto de lo que pasó lo conté en una serie de posts titulados: “El Fin de la Agilidad”, por si te interesa conocer algo de mi historia de programador. Quizás valga la pena poner eso en un libro.
En 2014 publiqué el libro con una selección de varios artículos de este blog. Es probable que en los próximos años publique otro. Ahora estoy dedicado a varias cosas, y el tiempo que toma publicar un libro bien, uno que no está escrito por la IA, es bastante, son varios meses, no creas. Publicar el primero me consumió tiempo, trabajar con una editora, corregir, iterar. Tan complejo como hacer software de forma tradicional.
¿Podría reducir el tiempo de publicación con IA? Capaz que sí, pero, ¿sería lo mismo?
Como sea, ahora estoy dedicado a mi trabajo, y en el tiempo libre estoy dedicado a enseñar y asesorar.
Me preocupa algo, y lo he expresado en LinkedIn, y otros lados. La gente está usando IA de una manera salvaje. De eso surge slop, código que se rompe en producción, o abogados que son sancionados por citar jurisprudencia que no existe.
Los que desarrollan software no tienen claro cómo usarla. Y en las otras profesiones menos.
He decidido ayudar con eso, porque ya llevo prácticamente dos años usando la IA, pero también tengo formación en Inteligencia Artificial, sin querer queriendo, cuando estaba estudiando mi magíster, tomé cursos sobre machine learning, redes neuronales, lo que me preparó para usarla antes incluso de que surgieran los Transformers. Ya en Uber esos conocimientos me sirvieron para mi trabajo. Y después, cuando surgieron ChatGPT y Claude, yo ya los estaba usando.
Siempre he sido crítico del uso de la IA, porque hay dos posiciones extremas contra las que mantengo mis objeciones. Primero, tengo claro que estamos en un estadio muy temprano del desarrollo de esta tecnología, por avanzada que parezca. Segundo, en este estadio aún no podemos decir que está lista para reemplazarnos, y menos para dominarnos.
Hay mucho sensacionalismo, alimentado por los laboratorios de IA, que están desatados haciendo “Doom Marketing”. Tenemos que separar la paja del trigo, y eso cuesta.
La frase típica, esa que te daría la IA, es la siguiente: “La IA no te va a reemplazar; te va a reemplazar el profesional que sabe dirigirla”.
Esa idea tiene bastante fuerza. Al menos por ahora. Y digo “por ahora” porque aprendí a ser cauto. No voy a decir que van a pasar años para que la IA pueda generar una AGI, o superinteligencia. No tengo idea, lo mejor es no dedicarse a pitoniso, porque he fallado en varias predicciones en el pasado. Nunca sabes cuándo aparece una empresa que crea un avance disruptivo que deja todo lo que estamos usando obsoleto (y de paso hace que explote la burbuja actual).
Me disperso, esa idea, de que debes aprender a dirigir la IA es la que me tiene ocupado en mi tiempo libre. Ayudando a empresas e individuos con mi experiencia domando la IA generativa. Acá te contaré de dos iniciativas.

La máquina ya aprendió a servir la copa. Ahora es tu turno de aprender a dirigirla. (Foto de Pavel Danilyuk, tomada de Pexels)
La primera es una que estoy haciendo con apoyo de ChileTec. Hacia fines de agosto dictaré un curso centrado en lo que hoy en día llamamos AI First Engineering. Una serie de técnicas para aprender a dominar la IA e incorporarla dentro del ciclo de desarrollo de software, algo que llevo un tiempo enseñando en las universidades, ahora lo haré a un público técnico más amplio. Te dejo el enlace del curso. El 11 de agosto daré una charla gratuita sobre el curso, describiendo qué veremos.

Curso “Desarrollo con IA: del vibe coding al código dirigido”, de ChileTec Academy. Online, entre el 25 de agosto y el 10 de septiembre de 2026, de 19:00 a 20:30.
La segunda es una iniciativa personal, un curso remoto, intenso, de seis horas, dividido en cuatro sesiones, martes y jueves (19:00 a 20:30 horario chileno).
Curso en vivo · Comienza el martes 11 de agosto
IA aplicada al trabajo profesional con Claude
Los fundamentos para trabajar con agentes de IA, demostrados con el ecosistema Claude de Anthropic. No se requiere programar.
- Martes y jueves, 19:00 a 20:30
- 4 sesiones en vivo por Zoom
- 20 cupos
Si no estás en Chile, pero te interesa participar, inscríbete y te contactaré por email y veremos los detalles.
Esta es mi forma de celebrar los veintiún años de edad de este blog. Antes en Chile esa era la mayoría de edad. Es una bonita edad, la de haberse vuelto un adulto joven entrando en la experiencia de la vida autónoma. Espero poder tener 21 años más para seguir regalándoles lo que he aprendido en estos 40 años programando.
Veintiún años después este blog sigue acá porque hay gente que lo lee. Si lo que escribo te ha servido en este tiempo, considera apoyarlo en Patreon: ahí publico contenido extra y quienes se suman participan en la selección de los temas que trato aquí.
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