Respeto

Una de las cosas que más me molesta es cuando gente que tiene una “formación de letras”, es decir, que no estudiaron nada relacionado con ciencias duras, matemáticas o ingeniería nos tratan a nosotros, ingenieros, informáticos o científicos, como si fueramos robots, o de frentón “inhumanos”.

El mayor insulto es esa separación falsa de “ciencias” y “humanidades”. Nosotros los ñoñitos, los que somos más introvertidos, que nos fascina la ciencia, y la racionalidad, somos considerados unos robots autistas que pasan todo el día pensando en código, o ecuaciones matemáticas, algoritmos o heurísticas, ajenos a la humanidad, incapaces de sentir o empatizar con “las penas, alegrias o temores del pueblo”.

Incluso aquellos que se presentan como más “abiertos”, en el momento de un debate, cuando son confrontados, cuando se les hace ver sus contradicciones e ignorancia, sacarán la carta de tratarte como autómata, incapaz de sentimientos y se encargará de insultarte insinuando que no sabes nada de los sentimientos de las personas, o del pueblo, si el tema es sobre política.

Se sienten con el derecho de tratarte de inhumano o insensible, sólo porque trabajas con algoritmos o fórmulas. Para ellos tú estás mal, porque supuestamente ves el mundo de una manera muy simplificada, y por lo tanto no tienes derecho a opinar sobre las cosas de la sociedad, o de la humanidad.

Y, ¿saben qué? ¡eso es pura mierda!

Tengo la fortuna de trabajar en lo que me gusta, que es con tecnología, pero más suerte porque con mi actual trabajo ayudo a casi todos los chilenos, si es que no a todos. Trabajo en la frontera del mundo privado y público. Mi equipo construye sistemas que ayudan a calcular beneficios sociales, o a resguardar información que beneficia a los más vulnerables de nuestro país. Entre muchas otras cosas más.

Durante mi carrera he escrito código que apoya sistemas que permiten que aterricen de forma segura los aviones en nuestro principal aeropuerto.

Es probable que tu casa u oficina fuera construida con cemento que se elaboró mediante maquina automatizada controlada por algunas lineas de código que escribí.

Puede que alguna vez te dieran, o negaran, un crédito porque alguien consultó un servicio que ayudé a rediseñar y que permitió que ese banco, o tienda, supiera sobre tu nivel de endeudamiento. No es el trabajo más agradable que he tenido, pero el punto es que ese sistema afectó y aún afecta la vida de muchas personas que quieren pedir dinero, o comprar algo.

Cuando vi por televisión al ex presidente Ricardo Lagos bañarse en las aguas descontaminadas de Chañaral sonreí, porque código mío operaba en la central de tratamiento de aguas allá arriba en el mineral de El Salvador. Código en lenguaje C que ayudó a descontaminar el agua, y que permitió que se reciclara.

Si alguna vez hubo una alerta en tu pueblo porque los niveles de contaminación de la fundición cercana a tu casa estaban excedidos, fue porque a las radios y a las autoridades les llegó una alerta por fax de un sistema de sensores que programé con mis colegas.

Quizás seas uno de esos marineros en los fiordos del Sur de Chile, que pudo enviar mensajes usando el GPS Inmarsat sobre la cabina, en una zona donde no llega ninguna señal de radio, pero tú te pudiste comunicar gracias al programa que escribí, y me alegro que haya sido así.

Talvez eres esa pareja que se ganó un departamento en televisión, enviando un SMS al concurso de un matinal, también me alegro por ustedes y me satisface que usaras la plataforma de juegos interactivos móviles que escribí hace varios años atrás.

Podría seguir, porque como “buen robot autista” he escrito mucho código que ha afectado, de muchas maneras, la mayoría de las veces de forma positiva, a muchas personas en este país.

Entonces, me siento orgulloso, porque tengo cosas concretas que decir, que mostrar, que afectan o afectaron al pueblo, con el que se llenan la boca políticos y “gentes de letras”.

Si hago mal mi trabajo puedo perjudicar a mucha gente, a muchas familias. Tengo una gran responsabilidad y se la transmito a mi equipo y colegas, porque manejamos información sensible, y cuidamos celosamente su integridad y tratamos de evitar que personas maliciosas tengan acceso a ellas.

¿Por qué me preocupo? Porque tengo ética, porque tengo conciencia de mi sociedad, porque soy humano, chileno, padre y esposo, y sé lo que es estar jodido por un error computacional, o por una base de datos que se niega a olvidar o pedonar tus errores. Porque no soy un robot.

Entonces, ¿no creen, “amigos de letras”, que merezco y merecemos los ingenieros, un mínimo de respeto?

Somos humanos, quizás más humanos, pero no quiero pecar de tu soberbia, así que al menos trátanos con respeto, y deja de decirnos “Nerd”, “Robot” o “Señor Spock”, que no es gracioso.

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Eduardo Díaz
Autor

Ingeniero, autor, emprendedor y ejecutivo chileno. Apasionado programador.

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