I'm back!

Después de leer a Jeff Atwood, a propósito de los diez años de su blog, quedé meditando sobre el último año de La Naturaleza del Software.

El cumplir ocho años fue un hito importante, que incluso me animó a recopilar y publicar un libro. Pero aparte de eso, la verdad es que el último año fue muy “flojo” para el estándar de este blog.

Esto me preocupaba, por supuesto, pero fue esta esta reflexión de Atwood la que me remeció:

Solía decirle a las personas que me pedían consejo sobre blogging que, si no podían pensar sobre algo interesante sobre que escribir cada semana, entonces era porque no estaban tratando con la fuerza suficiente. El mundo está lleno de cosas sorprendentes y de gente increible. Como dijo una vez Albert Einstein, hay dos maneras de vivir tu vida. Una es pensar que nada es un milagro. La otra es pensar que todo es un milagro.

No estaba tratando con suficiente entusiasmo. Había olvidado. No puedo procesar todo lo que me pasa hasta que escribo sobre ello. Tengo que ser capaz de contar la historia para entenderla por mi mismo. Mi felicidad sólo se hace real cuando la comparto con ustedes.

Y siento que eso es lo que estaba pasando con este blog.

Sin ser la causa principal, una de las barreras que me estaba impidiendo escribir era la plataforma que decidí ocupar el año pasado. Octopress es cool, es hipster. Una herramienta pensada por programadores para programadores. Pero ese también es el problema. Es lo mismo que pasa con LaTeX, por ejemplo.

Son herramientas maravillosas, pero te obligan a establecer un flujo de trabajo que no calza con el tipo de escritura que trato de hacer en este blog.

Si eres un programador que va a escribir a lo más un par de post en el mes, entonces usa Octopress. Pero les recuerdo que este blog llegó a tener una frecuencia de cuatro blogs semanales.

Además me gusta escribir posts largos, los que requieren mucha revisión. Usando Octopress me acordé de la época en que tenía que compilar decenas de miles de línea de código en C, a fines de los '90. Compilar podía tomar hasta unos treinta minutos. O cuando tenía que escribir en LaTeX en la universidad, iterando entre Vi y Xdvi.

Cuando empecé a trabajar me resistí a usar Word, en favor de LaTeX. Pero la verdad es que tuve que reconocer que LaTeX sólo entorpecía mi labor, y que perdiera tiempo en cosas que no eran las importantes.

El WYSIWYG se inventó por algo. Ignorar eso en pos de cierta pureza (o arrogancia) intelectual, o con el fin de lograr una tipografía exquisita, impedía que me enfocara en lo importante, que es el negocio.

Octopress era una barrera para mi negocio.

Entonces, si no es Octopress, ¿qué usar?

Por ningún motivo Wordpress, por supuesto. El principal requerimiento era tener una interfaz web para editar y, que me permita anotar desde cualquier lugar, tal como lo hacía antes.

Había escuchado sobre Ghost, fue el hecho de que Atwood decidiera cambiarse a esta nueva plataforma el que me animó a cambiarme. Y la verdad es que he quedado sorprendido.

Instalar fue muy sencillo. Migrar no ha sido tan complicado como sospeché en un principio. La verdad es que en dos tardes pude instalar, configurar y migrar todo el blog.

Aún hay algunos detalles, pero, como soy impaciente, decidí ¡pasar a producción ya!

Después de todo “peor es mejor” y si seguía dilatando la decisión lo que pasaría es que tendría dos meses sin publicar un post, y no quiero eso, porque significa que me rendí.

Lo que me lleva a la otra razón, la emocional.

Aunque publicar el libro fue gratificante, también fue un enorme golpe a mi ego. Cometí el imperdonable error de no trabajar con un editor, o al menos, un revisor de mi trabajo y la primera edición salió con muchos errores.

En estos meses, preparando la versión impresa, y trabajando con un revisora, aprendí que realmente no escribo tan bien como pensaba, como dice otro de mis referentes en blog Boolture.

Su crítica descarnada me golpeó y en un principio me desanimó. Pero decidí superarlo, y con humildad aceptar y aprender de las observaciones de mi revisor.

He aprendido mucho en estos meses sobre escribir, y aún así queda mucho más por aprender.

La lección más básica es que la única manera de mejorar en el arte de escribir es escribiendo. La segunda es que revisar es muy importante, y eso es algo a lo que no le dedicaba mucho tiempo. Con octopress, la revisión también se hace más lenta, así que ahí hay otro punto en su contra.

Pero no se preocupen, ya he superado las barreras emocionales que me tenían bloquedo, he vuelto, y espero que mejor.

Este post es un hito que marca el inicio de una nueva época para La Naturaleza del Software. El comienzo de otros ocho años (para mantener una cifra potencia de 2) los que espero sean tan interesantes como los primeros.

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Autor

Ingeniero, autor, emprendedor y ejecutivo chileno. Apasionado programador.

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