Escuchar

En la película Super 8 un joven que atiende una gasolinera escucha música en su Walkman. Está de espaldas a la calle. Cuando entra el comisario debe tocarle para que reaccione, hay un diálogo, donde el chico le explica que es el Walkman, el comisario hace un molesto comentario de que así comienzan los problemas,   al aguantar jovenes con parlantes en sus oidos, después vendrán otros problemas. El viejo sale del negocio, el joven vuelve a colocarse sus audífonos, y sigue en lo suyo, sin prestar atención al exterior. Esta es una películas de monstruos, y claro, mientras  el chico está escuchando  su walkman, el pobre comisario es atacado por el misterioso monstruo de la película. Ocurren muchas cosas allá afuera, y sólo después que se corta la luz el joven es consciente de que algo ocurrió.

Super 8 está ambientada en 1979, estos dispositivos recién empezaban recién a producirse (*). El comisario tiene razón, pero no en el sentido que el le da. Con la llegada de los estereos personales empezó una época en que empezamos a aislarnos en el sonido. Y cuando nos encerramos en nuestra nube personal de sonido nos perdemos de muchas cosas a nuestro alrededor, cosas importantes.

Nuestros oídos nos proporcionan importante información, y hay que cuidarlos. El silencio es maravilloso, y necesario, hay que buscarlo. Hoy en día la gente parece que necesita tener una banda sonora personal todo el tiempo y por esto está perdiendo la habilidad de escuchar.

La mejor demostración de que hemos perdido esta capacidad de escuchar está en la raíz de muchos de nuestros conflictos actuales. Hoy pareciera que los conflictos escalan demasiado en su envergadura, y muchas veces nos preguntamos porque se acrecientan, en vez de reducirse. Porque estamos en posiciones rígidas, y nos negamos a escuchar a los otros, simplemente hemos perdido la capacidad de escuchar, queremos imponer nuestro discurso, y no escuchar al otro. Somos impertinentes, no guardamos silencio cuando el otro habla, no lo miramos, estamos preocupados de nuestras cosas, no nos desconectamos de nuestros computadores o celulares.

Les dejo esta reflexión de Julian Trasure sobre esta pérdida de nuestra capacidad de escuchar, es una charla breve, de 7 minutos, en que al final nos propone 5 ejercicios que podemos realizar para mejorar nuestra capacidad de escuchar:

Julian Treasure define el escuchar como extraer sentido del sonido. Así que escuchar es un proceso mental, un proceso de extracción. Pero nos hemos vuelto impacientes. Ya no queremos oratoria, queremos cuñas, frases pegadizas. Buscamos fragmentos, nos hemos vuelto perezosos y no queremos realizar el proceso de extracción del sentido.

El arte de la conversación está siendo reemplazado, peligrosamente, por la difusión personal, el personal broadcasting. Todos queremos ser estaciones de radio, o televisión. Escúchenme, pero si todos emiten, ¿quién se preocupa de recibir?

¿Cuanto hay de escucha en nuestras conversaciones? Los medios tienen que literalmente gritarnos con sus titulares, subiendo el volumen cuando empiezan la emisión de noticias, todo con el fin de ganar nuestra atención. Es dificil poner atención a lo sutil, a lo subestimado.

Es un problema grave, porque la escucha es el acceso al entendimiento. La escucha consciente siempre crea entendimiento.

Treasure nos propone 5 ejercicios:

  1. Buscar el silencio. Tres minutos de silencio en el día es un ejercicio maravilloso para recalibrar nuestros oidos. Si no puedes obtener el silencio, entonces busca un tiempo de tranquilidad.

  2. El mezclador. En un ambiente de sonido ¿cuantos canales de sonido estás escuchando? ¿puedes identificarlos? En un lago, por ejemplo, cuantas aves estás escuchando. Cuando escuchas música, ¿puedes diferenciar cada instrumento musical que participa de la pieza?

  3. El tercer ejercicio consiste en saborear el sonido. Incluso los sonidos mundanos pueden ser bastante complejos. Escúchalos atentamente, aprecialos, nota sus sutilezas.

  4. Este ejercicio es el más importante, se trata de mover las posiciones de escucha. Aprender a usar  los filtros que aplicamos en nuestra escucha. Pasar de activos a pasivos, de reductivos a expansivos, de críticos a empáticos.

  5. Y finalmente un acrónimo: RASA, que corresponde a la palabra del sánscrito para esencia, o juicio. RASA es

    • Recibir (Receive)

    • Apreciar (Appreciate)

    • reSumir (Sumarize)

    • preguntAr (Ask)

No perdamos la capacidad de escuchar, es la clave para  a resolver nuestros conflictos. Si vamos a reformar la educación, pidamos que se enseña escuchar en nuestras escuelas.

(*) Sí, hay un error de anacronismo en la película, los walkmans salieron después, pero no es importante, ¡ves que no estás escuchando!

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Autor

Ingeniero, autor, emprendedor y ejecutivo chileno. Apasionado programador.

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