Intuición

En los últimos artículos no sólo hemos cuestionando al sentido común, si no que además hemos visto que no somo muy racionales al momento de tomar decisiones (1 y 2).

Si el sentido común es tan malo para lidiar con los fenómenos sociales complejos, ¿por qué no es más evidente esta limitación? Después de todo en el mundo físico usamos mucha de nuestra intuición para resolver problemas cada día, como por ejemplo cuando atrapamos una pelota o un disco en vuelo.

Pero la verdad es que tampoco es así. Supongan que tienen en la mano izquierda una bala, y en la derecha un arma cargada con exactamente el mismo tipo de bala, ambas a la misma altura, y sueltan la bala al mismo tiempo que tiran del gatillo. A pesar que la física nos dice que ambas tocarán el suelo al mismo tiempo(*), tenemos la tendencia a creer que la bala disparada por el arma permanecerá en el aire durante más tiempo.

El mundo físico está lleno de ejemplos que desafían al sentido común. Cualquiera que ha estudiado física cuántica o relatividad se los podría decir. Pero no es necesario estudiar ciencias tan profundas para encontrar ejemplos que contradicen nuestra intuición. ¿Por qué se ven más estrellas fugaces después de medianoche? ¿por qué es azul el mar?, ¿por qué al destapar una tina el agua gira en un sentido en el hemisferio norte, y en el sentido inverso en el hemisferio sur?,¿cuál es la distancia proporcional entre luna y tierra?, etc.

Pero, a pesar de la frustración que produce la física cuando la estudiamos, al menos esta consistencia que tiene para contradecir nuestro sentido común nos ha forzado a desarrollar la ciencia. En la ciencia se prueban las teorías, con cuidadosas observaciones experimentales, de hecho, se tiene mucho cuidado en disminuir el error experimental, porque tenemos que confiar en los datos, por sobre nuestra intuición. Y sin embargo, cuando se trata de estudiar a la humanidad raramente sentimos de que se necesite el método científico, todos pensamos que podemos dar una respuesta intuitiva al comportamiento humano, ahí los datos, y su recolección cuidadosa no importa. Entonces, cuando se trata de temas de comportamiento humano la idea de que se gaste tiempo y esfuerzo en estudios “científicos” nos parece innecesaria.

Sin embargo, gastamos grandes cantidades de dinero y esfuerzo en campañas o políticas, sustentadas en encuestas pobremente realizadas, sin ninguna base de estudio del comportamiento humano, que es, como hemos visto bastante irracional. Si somos irracionales, ¿por qué insistimos en esperar que las personas se comporten racionalmente ante una campaña o política pública?

Un ejemplo reciente,  hay estudios que muestran que los anuncios que muestran los efectos del cáncer en las cajetillas de cigarros en realida aumentan el deseo de fumar. A la luz de lo que hemos visto hasta ahora, no es de extrañar.

“Lo que no te mata te hace más fuerte”, parece ser que el viejo aforismo de Nietzche resonara en la cabeza de estos fumadores. También ocurre que los fumadores simplemente ignoran estos anuncios, no importa cuan fuerte sean.

Los estudios de comportamiento humano, de la sicología son sorprendentes,

“El psicólogo Art Markman describió sus hallazgos según los cuales las advertencias sobre problemas de salud tienen el irónico efecto de hacer sentir mejor a las personas respecto de sus adicciones, en vez de peor. La teoría de Markman es que confrontar a la gente con su mortalidad (“el tabaco puede matarte”) provoca un aumento en su autoestima.

De esta forma, una persona que se autorreconoce como fumadora -contrario a una que no ve el cigarrillo como algo importante- acaba por reforzar su hábito. Para ellos, saber que el cigarrillo puede matarlos aumenta su deseo de seguir fumando.

Un estudio de la Universidad de Missouri se percató de que los fumadores consumados inhalan aún más profundamente el humo cuando son confrontados a una imagen de advertencia en sus cajetillas. (3)

El Profesor Michael Siegel propone otro camino interesante. Lo que pasa es que  es la marca, los colores asociados a la marca del cigarrillo los que inducen al fumador, no importa que el anuncio de advertencia ocupe el 50% de la cajetilla. La idea, que se está proponiendo en Australia es que el 50% de la cajetilla lleve las imágenes de advertencia y el resto de la cajetilla quede en blanco, con una pequeña etiqueta que indique la marca del cigarrillo. Habrá que esperar y ver que pasa con estas modificaciones.

¿Será la marca la que induce al fumador?  Por otro lado, ahora sabemos que incluso el anuncio de peligro de muerte puede ser estimulante, sobre todo para los más jóvenes, que ven en fumar un desafío. Un detalle no menor, Phillips Morris no solo apoya este tipo de anuncios, sino que ayudó y promovió la ley que los impuso por primera vez (4)

A la luz de estos descubrimientos, a partir de estos estudios (y si estos son serios y bien respaldados con evidencia), pareciera que  una medida más eficaz sería que  los cigarrillos se vendieran en una cajetilla totalmente blanca, sin marcas ni logos. Pero nuestra intuición nos dice que ese tipo de medidas no se tomarán nunca ;)

Notas:

(*) Este es un resultado de física elemental, algo que deberían saber al salir de la escuela, y si no lo sabían, preocúpense. Si tienen dudas sobre la física del ejemplo de las balas, sugiero leer esto: http://www.proyectosalonhogar.com/EnciclopediaIlustrada/Ciencias/MovimientoProyectiles.htm

(1) Decisiones Irracionales

(2) Valores por defecto.

(3) Esta noticia en Bio Bio Chile.

(4) Bloomberg: Gruesome Cigarette-Pack Warnings Say Too Much: Michael Siegel

Autor

Ingeniero, autor, emprendedor y apasionado programador. Mantengo este blog desde 2005.

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