La paradoja del sentido común

En 1941 el ejército norteamericano reportó que había una gran cantidad de deserciones en los puntos de embarque en Nueva York. Se le pidió a la división de investigación que hiciera un estudio sobre lo que pasaba. El encargado fue el sociologo Samuel A. Stouffer. Después de un rápido estudio descubrió que cuando los soldados eran enviados a sus hogares, para despedirse, lo hacían vestidos de civil. La recomendación fue que se les enviara a casa vestidos con sus uniformes. La tasa de deserción bajo inmediatamente después que se aplicó la medida1.

Samuel A. Stouffer

Por cierto, el resultado obtenido no era obra de magia, en palabras de Stouffer:

“Cuando los soldados iban a sus hogares o con sus familiares y amigos vistiendo uniforme se veían como soldados preparados. Sus familias se sentían orgullosas y sus amigas les llamaban héroes,  todos querían verlos volver al campamento.”

Así empezó su trabajo en el departamento de guerra, durante el cual su equipo de investigación sostuvo más de 500.000 entrevistas a combatientes norteamericanos de la Segunda Guerra Mundial, un trabajo que plasmó en los cuatro volúmenes de American Soldier, Studies in Social Psychology in World War II.

¿Cómo Stouffer comprendió la solución al problema de la deserción descrito al principio? Gracias a la aplicación sistemática de las ideas científicas de su tiempo, como la sicología dinámica, que ve al ser humano no como un ser racional, sino más bien como una criatura motivada por deseos inconscientes, o las teorías de aprendizaje  y respuestas condicionadas. Sin embargo, él veía su trabajo como una aplicación de ingeniería social. No olvidaba que si bien mucho de los datos que recolectaban serían valiosos para la sociología en el futuro, estaban contratados para realizar un trabajo rápido y práctico en tiempos de guerra.

Hasta Stouffer las únicas referencias a la sociología militar estaban en los comentarios de Julio Cesar, Maquiavelo, Napoleón y Sun Tzu. Nadie antes había empezado alguna investigación sistemática sobre las actitudes de los soldados. Sus predecesores consideraban que tenían habilidades innatas para juzgar a los hombres, y que estos temas eran sólo cuestión de sentido común e intuición.

Pero si algo se aprendió del trabajo de Stouffer es que nada es obvio en cuanto a las motivaciones y actitudes humanas. A pesar de que tenemos la tendencia a creer que los resultados de la sociología están llenos de obviedades.

Para clarificar este punto, el sociólogo Paul Lazarsfeld, en su revisión de The American Soldier, propuso seis “descubrimientos representativos” del reporte de Stouffer2. El número dos, por ejemplo, dice que “los hombres de extracción rural parecían estar con una actitud más positiva  durante su periodo en el ejército que los hombres que provenían de las ciudades.".

“– Ajá –dice el lector imaginario de Lazarsfeld, –esto tiene sentido. Los hombres rurales en 1940 estaban acostumbrados a condiciones de vida más duras, y una mayor cantidad de labor física que los hombres de ciudad, así que naturalmente era más fácil para ellos ajustarse. ¿Por qué necesitamos este enorme y caro estudio para decirnos lo que podíamos concluir por nosotros mismos?"3

Sólo que más adelante Lazarsfeld revela que estos “descubrimientos” en realidad mostraban exactamente lo contrario. Eran los hombres de extracción urbana los que estaban más felices con su vida en el ejército que los soldados de origen rural. Por supuesto, si al lector se le hubiera revelado la respuesta real en primer lugar habría conciliado lo que ya pensaba que sabía:

“La gente en las ciudades están más acostumbrados a trabajar en condiciones de hacinamiento, y en corporaciones, con cadenas de comando, estándares estrictos de vestimenta y etiqueta social, etc. ¡Es obvio!”

Pero ese es exactamente el punto de Lazarsfeld. Cuando cada respuesta y su opuesta aparecen igualmente obvias, entonces, en palabras de Lazarsfeld, “obviamente algo está mal completamente con el argumento de la 'obviedad'"4.

Y aunque Lazarsfeld habla sobre la sociología, la verdad es que el punto es válido igualmente para la política, el marketing, la filantropía, los negocios, el desarrollo de software y todo lo que tenga que ver entender, predecir, cambiar o responder al comportamiento de la gente.

Todo esto nos lleva a la paradoja del sentido común. En palabras de Duncan Watts3:

Entonces, ¿por qué la ciencia de los viajes espaciales (rocket science) nos parece difícil y los problemas que tienen que ver con la gente, los que sin duda son más difíciles, parece que deberían ser cuestión sólo de sentido común?

La paradoja del sentido común es que aunque este nos ayuda a encontrarle sentido al mundo, puede activamente minar nuestra habilidad para entenderlo.

Entonces, si el sentido común no nos ayuda a entender el comportamiento de la gente, ¿por qué insistimos en usarlo para explicar, o guiar la forma en que  entendemos a las personas?

Al ser expuestos a esta paradoja tendemos a estar de acuerdo con esta, e incluso pensamos que siempre hemos notado que la gente cree una serie de cosas tontas, que tienen certezas de cosas que en realidad no entienden. Pero no consideramos que este hecho tenga que afectar nuestras propias creencias y convicciones. Confiamos mucho en nuestro sentido común, pero desconfiamos del sentido común de los demás.  La frase “el sentido común, el menos común de los sentidos”, se ha vuelto casi en un cliché. Y la verdad, es que lo que nos propone Watts, a través de su paradoja, es que debemos desconfiar de este concepto.

El mismo Stouffer invita a sus colegas a dejar el sentido común y tratar de cultivar el sentido no común, algo de lo que hablaremos más adelante.

Por ahora los dejo con la inquietud, de que probablemente todo lo que consideran obvio no lo es. Cuando analicen un hecho y encuentren una respuesta obvia, consideren la explicación contraria, si ambas respuestas son obvias están en problemas.


  1. “Samuel A. Stouffer and The American Soldier”, Joseph W. Ryan disponible en PDF  https://www.ufv.ca/jhb/Volume7/Volume7_Ryan.pdf interesante para entender el aporte de Stouffer a la sociología. ↩︎

  2. Citado por Duncan Watts en 3. ↩︎

  3. Tomado del libro Everything Is Obvious: *Once You Know the Answer de Duncan Watts. Este libro es uno de los más interesantes que he leido en el último tiempo, lo recomiendo a todos los interesados en estos temas, y es la base de esta serie de artículos que estoy escribiendo. ↩︎

  4. La frase es citada por Duncan Watts, pero se encuentra completa en:  https://en.wikiquote.org/wiki/Sociology ↩︎

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Autor

Ingeniero, autor, emprendedor y ejecutivo chileno. Apasionado programador.

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