Sobre las propiedades del cuerno de unicornio

Hace años, cuando con mi amigo Maz conseguimos desarrollar tecnología biométrica de clase mundial, certificada con altos estándares internacionales, y después de recibir un premio de innovación de la industria nacional, sabíamos que el siguiente paso era logra que la tecnología core de nuestra solución dejara de depender de productos extranjeros. Con respecto al hardware pensabamos que poco podiamos hacer, así que atacamos el desarrollo de algoritmos de identificación biométrica. Ya no estabamos para seguir investigando nosotros, por lo que recurrimos a la academia.
Y logramos levantar con apoyo de Reuna un fondo estatal para el desarrollo de algoritmos biométricos. De las universidades grandes nadie se interesó y se desarrolló con universidades de provincia. Fue cuando se supo el monto (cercano al millón de dolares) que los académicos amigos de la Universidad de Chiile y Católica empezaron a llamarnos, hasta charlas y clases dimos, invitados por ellos (parece que la capacidad de conseguir fondos genera cierta clase feromonas).

A pesar de la buena voluntad y el esfuerzo el proyecto no logró lo esperado, en parte porque la empresa se disolvió (no porque le fuera mal, la historia es más larga y complicada) y en parte porque el aporte académico no fue el esperado (no en todo, pero este era un proyecto para desarrollar software, no investigación y autoformación, y esa discrepancia explica su poco éxito en mi opinión). Esta experiencia en todo caso me sirvió para entender mucho de los mecanismos que mueven a la academia, y la colaboración entre la universidad y la industria.

Si los unicornios existieran seguramente su cuerno tendría propiedades mágicas y curativas. **El cuerno del unicornio es lo que se conoce como una panacea, que es una palabra que según su etimología, quiere decir que “lo cura todo”.

Existe un antipatrón llamado en inglés The Golden Hammer, el Martillo Dorado, que viene del aforismo de Maslow que dice \“es tentador que, si la única herramienta que tienes es  un martillo, todo lo veas como clavo\“.

Bueno, la idea de que Chile necesita más PhD, o que tener más PhD es positivo para el país, está entre la panacea y el golden hammer.

Jo Piquer, mi antiguo y admirado profesor, es para muchos un héroe mitológico, un semidios que habita en la tierra de los unicornios, y ha publicado una nota sobre el valor de los PhD. Como tienen la gentileza de nombrarme como supuesto inspirador de su post, no puedo menos que estar orgulloso, después de todo yo también soy un ser mitológico, habito en el mundo de los tábanos socráticos y los sképticoi.

Y aunque usted no lo crea, estoy de acuerdo con lo que Jo dice, no es que yo no crea en el valor de los PhD, sí creo en el valor de los PhD, tanto como en el valor de las propiedades curativas del cuerno de unicornio. Tal como dice Jo, existe una correlación entre el nivel de investigación en un país y su nivel de desarrollo, pero también la existe entre el calentamiento global y la disminución de los piratas (me refiero a esos que usan parche en el ojo y pata de palo).

Fuera de bromas, el problema es que abordamos este tema del desarrollo del país como siempre lo hacemos en este país, buscando panaceas, pulseritas mágicas que nos traigan prosperidad, sin pensar que lo que se requiere es mucho más que eso, que se requiere trabajo y esfuerzo en muchos frentes.

De nada sirve la investigación avanzada si no se encadena con los procesos productivos propios del país. De nada sirve formar unos PhD si el nivel de enseñanza de la ingeniería va decayendo. Si la educación básica y media es de pésima calidad. Traer más PhD no va a resolver nada, si las empresas no entienden qué aporta un PhD (por cierto, en Biokey hacíamos investigación de alto nivel sin ser ninguno de nosotros PhD, así que el argumento del rigor investigativo que produce un programa de estos me parece irrelevante, el rigor investigativo se puede formar antes, desde la escuela básica, no es algo que deban aprender a los 25 años).

En palabras de Jo Piquer:

“debemos crear un entorno en que nuestros doctores se inserten, de modo de generar el ambiente necesario de cooperación entre la ciencia y la industria.** Lo ideal es que muchos de estos doctores vayan a la industria a desarrollar laboratorios de investigación privados y muestren como estos esfuerzos pueden generar valor en la empresa, y ellos mismos generen nuevos proyectos de tesis para los futuros estudiantes. Para que eso funcione, debemos promover que los temas de tesis de doctorado estén relacionados con las necesidades del país, ojalá con alguna industria en particular. De esta forma, desde el comienzo de su tesis ese alumno entiende la problemática real y le es más fácil luego integrarse en esa misma industria.\”

Eso es parte de lo que necesitamos, sí, apoyo sus palabras, pero no es suficiente, que no se convierta en una panacea, después de todo también deberíamos tener una industria (otro ser mítico), con la cual encadenar la fase de investigación y desarrollo.

No digo que los PhD no tengan valor, pero tienen valor en un contexto más amplio, con un país que entiende su aporte, y para eso tenemos que bajar de las nubes y mirar la realidad, hay muchas cosas que debemos hacer antes, y los mejores de nuestros jóvenes  deberían postergar un poco sus sueños de gloria académica y dedicarse a desarrollar y a preparar el terreno para que los unicornios puedan pastar. Porque sino sólo vamos a tener lindos unicornios encerrados tras las puertas del Zoológico de Lagado, sin que nos beneficiemos de sus poderes mágicos.

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Eduardo Díaz
Autor

Ingeniero, autor, emprendedor y ejecutivo chileno. Apasionado programador.

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