Novedades Radicales

Hay mucha gente a la que le encanta establecer analogías (o isomorfismos como los llama Pepe Flores), para explicar nuevos conceptos, o ideas. Pero en realidad esa manera de pensar siempre falla cuando nos enfrentamos con conceptos que son “novedades radicales”.

Al respecto quiero compartir este texto de Dijsktra donde explica mucho mejor esto:

La manera usual en la cual hoy planificamos para el mañana es en el vocabulario de ayer. Lo hacemos porque tratamos de avanzar con los conceptos que nos son familiares, los cuales han adquirido un significado en nuestra experiencia pasada. Por supuesto, las palabras y los conceptos no encajan precisamente porque nuestro futuro difiere de nuestro pasado, pero las estiramos un poco. Los lingüistas están bastante familiarizados con el fenómeno en el cual los significados de las palabras evolucionan a través del tiempo, pero también saben que este es un proceso lento y gradual.

Es el método más común cuando se trata de lidiar con la novedad: utilizando metáforas y analogías tratamos de vincular lo nuevo con lo viejo, lo novedoso con lo familiar. Bajo un cambio suficientemente lento y gradual, esto funciona razonablemente bien; en el caso de una discontinuidad aguda, sin embargo, el método colapsa: aunque podemos glorificarlo con el nombre “sentido común”, nuestra experiencia pasada ya no es más relevante, las analogías se tornan muy superficiales, y las metáforas se hacen engañosas en vez de reveladoras. Esta es la situación que caracteriza a la novedad “radical”.

Lidiar con una novedad radical requiere un método ortogonal. Uno debe considerar su propio pasado, las experiencias recogidas, y los hábitos formados en él como un desafortunado accidente de la historia, y debe acercarse a la novedad radical con la mente en blanco, rechazando conscientemente el intento de vincularla con lo que ya es familiar, debido a que lo familiar es desesperanzadamente inadecuado. Uno debe, con una especie de personalidad dividida, tomar una novedad radical como algo desasociado por propio derecho. Comprender una novedad radical implica crear y aprender un lenguaje extraño, el cual no puede ser traducido a nuestra lengua materna. (Cualquiera que haya aprendido mecánica cuántica sabe a lo que me refiero.) No hace falta decirlo, ajustarse a las novedades radicales no es una actividad muy popular, ya que requiere mucho trabajo. Por la misma razón, las novedad radicales no son por sí mismas bienvenidas.

A esta altura, bien se pueden preguntar por qué he prestado tanta atención y he gastado tanta elocuencia en una noción tan simple y obvia como una novedad radical. Mi razón es muy simple: las novedades radicales son tan perturbantes que tienden a ser suprimidas o ignoradas, al punto que la mera posibilidad de su existencia es generalmente negada antes que admitida.

Voy a ser breve en cuanto a la evidencia histórica. Carl Friedrich Gauss, el Príncipe de los Matemáticos pero algo cobarde, sin duda estaba al tanto del destino de Galileo -y probablemente podría haber predicho las acusaciones a Einstein- cuando decidió suprimir su descubrimiento de la geometría no Euclidiana, dejando que Bolyai y Lobatchewsky recibieran las críticas. Es probablemente más revelador ir un poco más atrás, a la Edad Media. Una de sus características era que “razonar mediante analogías” era descontrolado; otra característica era el total estancamiento intelectual, y ahora vemos porque ambas características van juntas. Una razón para mencionar esto es resaltar que, desarrollando un oído entrenado para las analogías no garantizadas, uno puede detectar una gran cantidad de pensamiento medieval hoy en día. … El concepto de novedades radicales es de importancia contemporánea ya que, mientras estamos mal preparados para lidiar con ellas, la ciencia y la tecnología no se han mostrado expertas en influirlas sobre nosotros. Ejemplos científicos antiguos son la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica; ejemplos tecnológicos modernos son la bomba atómica y la píldora. Durante décadas, los primeros dos ejemplos dieron lugar a un torrente de corrientes religiosas, científicas o de otra manera cuasi-científicas. Día a día podemos observar el profundo error de enfoque con el cuál los últimos dos ejemplos han sido abordados, ya sea por nuestros políticos y líderes religiosos o por el público en general. Demasiado para el daño hecho a nuestra paz mental por las novedades radicales.

Fuente: http://www.smaldone.com.ar/documentos/ewd/sobrelacrueldad.html

¿Y por que es tan importante esto?

Porque la naturaleza del software es una novedad radical, dejemos al mismo Dijsktra explicarlo:

Traje esto a colación debido a mi convencimiento de que las computadoras automáticas representan una novedad radical y de que sólo identificándolas como tal podemos identificar todo lo irrelevante, los conceptos errados y la mitología que las rodea. ...

La primera novedad radical es una consecuencia directa del poder bruto de las computadoras actuales. Todos sabemos como lidiar con algo tan grande y complejo; divide y vencerás, por ejemplo vemos el todo como una composición de partes y tratamos con las partes por separado. Y si una parte es muy grande, repetimos el procedimiento. La ciudad está compuesto por barrios, que están a su vez estructurados por calles, que contienen edificios, que están hechos de paredes y pisos, que están construidas de ladrillos, etc. eventualmente llegando a las partículas elementales. Y tenemos a todos nuestros especialistas sobre el tema, desde el ingeniero civil, pasando por el arquitecto hasta el físico de estado sólido y consiguientes. Ya que, en cierto sentido, el todo es “mas grande” que sus partes, la profundidad de una descomposición jerárquica es algún tipo de logaritmo del cociente entre los “tamaños” del todo y las partes más pequeñas. Desde un bit a cien mega bytes, desde un microsegundo a media hora de cómputos nos confronta con un cociente completamente abrumador de 10^9!

El programador está en la posición inigualada en la cual la suya es la única disciplina y profesión donde un cociente tan gigante, lo cual completamente sobrepasa nuestra imaginación, debe ser consolidado por una sola tecnología. Debe poder pensar en términos de jerarquías conceptuales que son mucho más profundas que todas aquellas que debió enfrentar una sola mente alguna vez. Comparado con ese número de niveles semánticos, la teoría matemática promedio es casi plana. Evocando la necesidad de profundas jerarquías conceptuales, la computadora automática nos confronta con un radical desafío intelectual que no tiene precedente histórico.

Como estamos ante una novedad radical, no podemos seguir pensando en el desarrollo de software de la manera analógica (en el sentido de hacer analogías) como se ha hecho hasta ahora.

Las metáforas del constructor, o del arquitecto, o del ingeniero no funcionan con el desarrollo de software. Hay que pensar de una forma distinta, hay que aceptar la novedad radical y aceptar que la nuestra es una profesión radicalmente distinta a todas las que han habido antes.

Por cierto, estas novedades radicales se dan en muchos campos del saber, no solo en la informática. Es tiempo de dejar de estar atado a formas graduales de pensamiento, y empezar a asumir las novedades radicales en nuestros campos.

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Ingeniero, autor, emprendedor y ejecutivo chileno. Apasionado programador.

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