Web 2.0 y Cloud Computing

El debate sobre el negocio del Cloud Computing (III)

Podemos considerar a Tim O’Reilly una autoridad en Cloud Computing. Su análisis sobre opensource y cloud computing es muy interesante, porque, de cierto modo, anticipa un contra argumento a los temores de Macleod:

A pesar de todas las posibilidades de bloqueo (lock-in) que vemos en la Web 2.0 y en la computación en nube (cloud computing), creo que los beneficios de la apertura e interoperabilidad finalmente prevalecerán, y veremos un sistema formado por programas cooperando que no son de propiedad de la misma empresa, una plataforma de Internet, que, al igual que Linux en la arquitectura de los PC,es ensamblada a partir de la labor de miles de personas.

Pero en su artículo Web 2.0 y Cloud Computing O´Reilly analiza la validez de lo propuesto por Macleod, y llega a la conclusión, que el negocio del Cloud Computing, será de gran volumen, pero de bajos márgenes.

O´Reilly dice que el problema del análisis de Macleod es que no toma en cuenta lo que causan las leyes de potencia en la actividad en la web.

En la red, las aplicaciones ganan si se vuelven mejores a medidad que más gente las usa. Esa es una de las característica de lo que O´Reilly bautizó como la Web 2.0.

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El Cloud Computing, en el sentido expuesto por Macleod, es decir, un sinónimo para el nivel de infraestructura de la nube, ejemplificada por servicios como S3 y EC2 de Amazon, no tiene esta dinámica de efecto de red.

Es cierto que los grandes jugadores tendrán economías de escala por equipamiento, y consumo de energía, los que no estarán disponibles para jugadores más pequeños.

Pero tener economías de escala no es lo mismo que aprovechar los efectos de red, que producen retornos marginales por cada usuario que se agrega a la red.

El Cloud Computing tiene más características de un mercado de comodities:

Si el cloud computing es un negocio de commodity, entonces las enormes ganancias que visualiza Hugh no van a estar allá. Es un negocio que será enorme, pero será más similar al negocio del hosting web, y al mercado de los ISP, que son enormes, pero sin grandes utilidades.

O’Reilly analiza tres tipos de servicios:

  1. “utility computing”, en donde se paga de la infraestructura en la medida que se usa, cpu, memoria, almacenamiento y virtualización de sistemas operativos. Esto es lo que hace Amazon con EC2, por ejemplo, y lo que estaría proponiendo Microsoft. En este escenario Microsoft podría aprovechar de bloquear a los desarrolladores, estableciendo una infraestructura cerrada, muy al estilo de la Windows API, en cambio, Amazon está construyendo sobre una infraestructura más abierta, con lo que está estableciendo esta plataforma tipo Linux, en la nube, con lo que se minimizan las posibilidades de que se establezca un super monopolio.

  2. Plataforma como servicio. Como lo que está ofreciendo Google AppEngine, o force.com, en donde se esconden las instancias de las máquinas por una API de alto nivel. El problema es que migrar de una de estas plataformas a otras es costoso, por que no son compatibles entre sí. En este caso, hay que preguntarse que ventajas tienen para los desarrolladores que hayan más desarrolladores usando la misma plataforma. Es decir, si entre más gente desarrollando en estas plataformas, mejor. O’Reilly no ve que este efecto de red esté pasando con las AppEngine de Google, de hecho, las aplicaciones en esta plataforma se ven bastante triviales comparadas con las desplegadas en las infraestructuras de Amazon. Puede ser, y yo estoy de acuerdo, que la plataforma de Google no da suficiente control (y poder debo agregar) para construir aplicaciones más serias.

  3. Aplicaciones de usuario final basadas en la nube. Aunque aplicaciones como Facebook, twitter, son aplicaciones basadas en la nube, en este punto se analizan las aplicaciones que residían en los PC, como las hojas de cálculo, procesadores de texto, bases de datos y aún correo electrónico. Pero en este caso el problema es que cuando los datos de las personas están alojadas en la nube, la desaparición de estos servicios se torna en una preocupación importante.

El prospecto de que desaparezcan mis datos o que no estén disponibles es más alarmante que s desaparece un servicio que sólo agrega datos disponibles de todas partes (como Yahoo, o Live Maps de Microsoft). Este efecto hace que estas aplicaciones difícilmente lleguen a ser relevantes, y pasar del estadio de comodity.

Como hemos visto, para O’Reilly, los efectos de la ley de potencia son poco relevantes, y no ve que se beneficie el cloud computing de los efectos de red.

Seguiremos analizando este tema, y veremos lo que tiene que decir Nicholas Carr, y por supuesto que analizaremos el impacto del lanzamiento de Windows Azure.

Por cierto, soy de la opinión de que la SCD debe desaparecer. ;)

Imagen tomada de acá.

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Autor

Ingeniero, autor, emprendedor y ejecutivo chileno. Apasionado programador.

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