Bella Vista

Mi oficina queda ubicada en la Avenida Los Conquistadores, por una razón que no alcanzo a comprender, en Santiago las calles cada tanto cambian de nombre. Así que esta Avenida Los Conquistadores pasa a llamarse BellaVista al acercarse a Plaza Italia, el punto más importante de Santiago.

Claro, porque Plaza Italia es para los santiaguinos como la Plaza de La Cibeles, o La Puerta del Sol para los madrileños. Cuando se celebra un triunfo deportivo o un evento político las masas se reunen en Plaza Italia.

En realidad es La Plaza Baquedano, la Plaza Italia es más pequeña y queda unos metros más allá, pero eso ya no importa. Se llama Plaza Baquedano porque hay un monumento al General Baquedano, que fue comandante en jefe durante la Guerra del Pacífico.

El pasado domingo la Pequeña Gigante llegó en Scooter a ese punto y luego durmió su siesta allí. Para ese momento ya había atrapado al famoso rinoceronte metálico. Eficiente la pequeña, el viernes le prometió a la presidenta que atraparía al rinoceronte para el domingo, y cumplió. Excelente lección nos dejó la pequeña. Espero que no tengamos que llamarla si el Transantiago fracasa.

Desde Plaza Baquedano uno camina hacia el norte y se encuentra con el puente Pio Nono, la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, y por supuesto, el famos Barrio Bellavista, espacio bohemio por excelencia, con buenos restaurantes, y discoteques que en la noche se llenan de riñas.

Ultimamente sólo he ido a ese barrio a algún almuerzo con amigos, y por esos temores que le vienen a uno cuando se hace viejo, no me arriesgo a ir de noche al Barrio Bellavista, puede que sean ciertos los rumores de que es un barrio peligroso, no me consta, pero sí recuerdo que la última vez que fui a una disco por esa zona, hace unos 10 años atrás (como pasa el tiempo) tuvimos que escapar porque, al más puro estilo de una cantina del viejo far west, un par de pungas rompieron unas botellas y empezaron una pelea, lo malo es que alguien de repente sacó un arma de fuego, no sé que pasó después, huimos lo más rápido que pudimos y el carrete se terminó abruptamente (¿o no?, no recuerdo, mi señora va a tener muchas preguntas que hacerme por culpa de este post).

Hay una casa de Neruda en Bellavista, y hay sectores muy bellos, a ciertas horas puedes caminar despreocupadamente por el sector. En tiempos de dictadura el barrio era el refugio de artistas, cantantes lanas, y roqueros pre y post punks. Recuerdo haber ido varias veces en mi época de estudiante al Cafe del Cerro y ver a aquellos artistas que se las ingeniaban para no decir nada, pero dar la impresión de que en realidad estaban protestando contra el régimen. Menos mal que después aparecieron Los Prisioneros y otros grupos que nos trajeron algo de rock.

Recuerdo que hace unos años atrás compartí un brindis con el Gato Alquinta, que orgulloso veía a sus hijos presentándose con su propio grupo. Fue la última vez que vi al Gato, yo no lo conocía en persona, pero estaba sentado en una mesa al lado mio. Me acerqué, le expresé mi admiración por su música y por Los Jaivas y brindamos con una cerveza por los nuevos muchachos. ¿Quien se imaginaba esa noche que pocos años después ese barrio le daría la despedida tradicional de las floristas a los grandes de nuestro país cuando van a su última morada?….

Para ir a Bellavista, hay que estar preparado para enfrentarse con un ambiente que puede ser agradable a ciertas horas, pintoresco bohemio en otras, y peligroso en otras. Pero también para un cuarentón que estudió en la U. a fines de los ochenta puede ser un barrio nostálgico.

Esos es lo que me hace reflexionar BellaVista, un barrio que es parte de nuestro feo Santiago, sin el cual esta ciudad perdería su personalidad.

Ah, se me olvidaba, ayer fue lanzado oficialmente Windows Vista, que no tiene nada que ver con este BellaVista….

(este post no incluye ningún link, a nada de lo mencionado, eso queda a vuestra discreción)

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Autor

Ingeniero, autor, emprendedor y ejecutivo chileno. Apasionado programador.

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