Violencia

La verdad es que este año me ha traido momentos amargos, como  el choque.

Hace unos días el curso de mi hija mayor Javiera (14) sufrió un violento asalto mientras acampaban cerca de Valparaiso. En particular mi hija fue amenazada con armas de fuego, y cuchillos. La experiencia es bien traumática y disculpen que no me extienda mucho en detalles, pero no estoy para promover el eventual morbo.

La verdad es que la violencia está demasiado extendida en nuestra sociedad. Fuera de los criminales, que actúan con una violencia cada vez mayor, en nosotros la violencia también se ha extendido. Algunos dicen que en realidad esto se da porque los criminales muchas veces actúan drogados. Puede ser que la droga sea un potenciador, y en parte nuble la mente del criminal, pero no lo justifica. La verdad es quiero que los que atacaron a mi hija y sus compañeros reciban el castigo que se merecen.

Sin embargo no estoy conforme con la forma en que la policía ha manejado el tema, y tengo temor de que este acto quede impune. Pues como robo es insignificante en términos de los valores sustraidos, pero lo que condenamos es la violencia con que actuaron estos ladrones. Las cosas no son exactamente como  se ha publicado por ahí, y espero que mi sociedad, mi gobierno, me demuestre que los impuestos que pago, que las autoridades que he elegido se preocupan de mi seguridad.

Escucharnos

En estos días me tocó escuchar a una madre que nos recordba lo importante que es que nos escuchemos unos a otros. Esta advertencia surgió en el contexto de una discusión, en que un padre planteó algunas críticas.

La verdad es que muchas veces, en aras de actuar por el bien de la mayoría, la opinión distinta es aplastada, se gana los abucheos, y como grupo no permitimos que se exprese. Pero si somos todos distintos, ¿por qué hemos de ignorar totalmente al que piensa distinto?

Proteger la libertad

Es cierto que debemos alejar a los malos elementos, y es nuestro deber como sociedad proteger la integridad de las personas, resguardar su libertad.

No debemos permitir que unos pocos nos quiten la libertad.

Los espacios públicos no deben ser ocupados por los criminales, porque fueron creados por nosotros o nuestros antepasado para el disfrute de la sociedad.

Lo que está pasando que actuamos individualmente con respecto a la seguridad, nos encerramos, ponemor rejas, alarmas, contratamos empresas de vigilancia, vivimos en condominios super vigilados, tranquilitos escondidos frente a una pantalla, ya sea de TV o de un computador.

Pero cuando nos golpea la violencia, entonce ahí acudimos al grupo, y actuamos como manada, queremos justicia, y si el más fuerte nos dice que saquemos los azadones, y prendamos antorchas, seguro que lo haremos. Pero si uno del grupo, plantea una posición distinta, más racional, o simplemente plantea una inquietud, todos se vuelven a el, le rugen con furia, y le ignoramos. Salimos detrás de la bestia, porque hay que destruirla por lo que nos hizo.

Ambos extremos son nefastos, el comportamiento demasiado individualista, nos hace vulnerables. El comportamiento tipo manada, nos vuelve unos matones.

Los invito a pensar en estas cosas y a escuchar sus comentarios.

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Autor

Ingeniero, autor, emprendedor y ejecutivo chileno. Apasionado programador.

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