De seguro que te has enfrentado a un proyecto que parece no terminar nunca, eterno, que ya te está desgastando más allá de lo posible. ¿Cuánto tiempo más durará? te preguntas. La respuesta no te va a gustar, pero quizás te ilumine para poder afrontar lo que aún queda de este.

El principio de mediocridad

En 1969 el matemático y astrofísico John Richard Gott se encontraba ante el Muro de Berlín. Como tantos otros de sus contemporáneos se preguntó cuanto tiempo más duraría esta división entre las dos Alemania.

Consideró y formuló un razonamiento que llegó a ser conocido más tarde como el Principio de Mediocridad para estimar la vida del muro, considerando sólo una variable, la cantidad de tiempo que este llevaba en pie. 

El Principio de Mediocridad es una noción epistemológica que plantea que no existen observadores privilegiados para un fenómeno dado.

Gott sabía que el muro llevaba en pie 8 años en aquel momento, y consideró que a lo largo de toda la vida del Muro, multitud de personas se habían preguntado lo miso que él, y por lo tanto, no había ninguna razón para suponer que él se la estaba haciendo en un momento significativo de la historia.

Con esto calculó que al muro le quedaban entre 2,4 y 24 años adicionales de vida. El muro cayó en 1989, 20 años después.

Gott aplicó la siguiente fórmula:

En esta inecuación el tiempo restante se calcula en base a dos parámetros T_actual, que es el tiempo que lleva el fenómeno observado (ocho años en el caso del muro) y f que es un factor de fiabilidad, un valor entre 0 y 1.

Gott usó para su cálculo un valor de 0.5 para f, es decir, consideró que había un 50% de probabilidad de que el muro durara menos de 24 años más.

Ante las críticas, en 1993 Gott aplicó este principio otra vez: "En concreto, Gott elaboró una lista de los 44 espectáculos que había en la cartelera de Broadway un día determinado, el 17 de Mayo de 1993, y predijo que los que llevaban más tiempo en representándose serían los que durarían más tiempo en cartel, y viceversa. Su predicción se demostró correcta en un 95% de los casos."[1]

En esencia, la fórmula de Gott nos da un rango aproximado del tiempo restante, pero presenta un problema, mientras mayor sea nuestra fiabilidad (f cercano a 1) el rango se hace más amplio. A menor fiabilidad este rango se hace más estrecho. Es un poco como el Principio de Incertidumbre de Heisenberg. Si queremos mayor fiabilidad debemos sacrificar el error de predicción, y si queremos un rango más preciso debemos sacrificar la fiabilidad. Con una fiabilidad del 100% el rango de solución se hace infinito, tal como se aprecia en este gráfico[2].

Gráfico de la variación del rango para Tmin y Tmax en la inecuación de Gott, tomado a partir de [2]

El Efecto Lindy

En 1964 en la revista The New Republic, el autor Albert Goldman escribe sobre lo que el llama la Ley de Lindy: "la expectativa de futuro de la carrera de un comediante de televisión es proporcional a la cantidad total de su exposición pasada en el medio". Lindy's es un restaurante en Broadway, Nueva York, donde los comediantes se juntaban después de actuar en sus espectáculos.

Restaurant Lindy´s que inspiró el nombre de este efecto

El famoso matemático  Benoit Mandelbrot, acuñó el término Efecto Lindy en su libro La Geometría Fractal de la Naturaleza. Posteriormente Nassim Nicholas Taleb lo elaboró con mayor profundidad en varias de sus obras.

La reformulación de Taleb en su libro Antifrágil es la siguiente:

"Para lo perecedero, cada día adicional de vida se traduce en una esperanza de vida adicional más corta. Para lo imperecedero, cada día adicional puede suponer una esperanza de vida más larga."

O en términos más simples, dado que hemos escuchado a Beethoven por más de 200 años, a los Beatles por 50 años y a Taylor Swift por 10, es probable que sigamos escuchándolos por otros 200, 50 y 10 años respectivamente.

Pero, según Mandelbrot, si pierden vigencia, lo harán en la mitad del tiempo esperado. Es decir, en el caso de Taylor Swift, puede que su vigencia dure 10 años más, pero si decae, lo haga en 5 años más.

Taleb lo expresa del siguiente modo aludiendo a la vida de un proyecto:

Digamos que se espera que un proyecto termine en 79 días[..] En el día 79, si el proyecto no ha finalizado, se esperará que tome otros 25 días para completarse. Pero en el día 90, si el proyecto aún no se ha completado debería tener 58 días más de duración. En el día 100, debería tener 89 días más adicionales. En el día 119, debería esperarse otros 149 días adicionales. En el día 600, si el proyecto no está listo, debería esperar necesitar un extra de 1.590 días. Cómo pueden ver, mientras más esperas, más tendrás que seguir esperando.

Lo que no es muy alentador, por cierto.

La vida de los proyectos tiende a crecer exponencialmente, por esto es mejor dividirlo, siguiendo una estrategia de entregas pequeñas, de manera continua, con errores localizados. 

Las cosas que han pasado la prueba del tiempo tienden a permanecer. Y en el caso de los proyectos, mientras más se alargan es más probable que sigan extendiéndose. "Lo que no te mata te fortalece", dice Nietzsche y parece que los proyectos son bestias muy resistentes.

El truco es convertir un proyecto en algo perecedero. Tal como aconseja Zed Shaw, es mejor matar un proyecto de forma temprana. Si no lo haces te enfrentarás al Efecto Lindy.

Notas

[1] Tomado del artículo: ¿Cuánto tiempo dura algo?. De la inecuación de Gott al efecto Lindy en el blog Pensamiento Sistémico.

[2] En el artículo de la nota [1] el autor comparte una planilla excel de la cual se desprende el gráfico mostrado.